Jueves , septiembre 19 2019

El día que se robaron la copa y la encontró un perro

Meses antes del comienzo del torneo de Inglaterra 1966, la Confederación Brasileña devolvió el trofeo a la FIFA y luego llegó a Londres para ser exhibido al público.

El domingo 20 de marzo de ese año, el trofeo estaba expuesto en el Westminster Central Hall de Londres, una iglesia metodista y edificio de usos múltiples situado en el centro de la ciudad. La tarde de aquel día, la copa fue robada. La BBC informó entonces de que el valor del trofeo era de 30.000 libras esterlinas de la época.

El robo se produjo cuando se estaba celebrando un oficio religioso en el lugar de la exposición y pese a que había dos agentes vigilando. Scotland Yard se puso en marcha y al poco tiempo, tenían una descripción de un sospechoso, un hombre de unos treinta años, pelo negro engominado y una cicatriz en el rostro, que había sido visto en las inmediaciones del edificio.

Mientras la policía buscaba con afán el trofeo, la FA tomó la precaución de construir una réplica exacta para cubrirse las espaldas si no aparecía. Pero apareció.

Siete días después, el 27 de marzo de 1966, David Corbett, un ciudadano londinense, se encontraba paseando a su perro Pickles, una mezcla de border collie con otras razas, por la zona de Beulah Hill, en el barrio de South Norwood, al sur de Londres. Durante su paseo, Pickles empezó a ladrar y a escarbar junto a un seto. Extrañado, Corbett se acercó al lugar donde su perro se mostraba nervioso y encontró, envuelto en papel de periódico, nada menos que la copa Jules Rimet.

“Al principio creí que era una bomba”, dijo Corbett después. “Había mucha actividad del IRA en aquella época. Empecé a desenvolver el objeto pero nada se movió. Entonces vi que se leía ‘Brasil’, ‘Alemania’, etcétera y fui corriendo a avisar a mi mujer. Me pareció pequeña”, explicaría Corbett.

David Corbett acudió a Scotland Yard y en las dependencias de la policía londinense estuvo declarando toda la noche. El problema para él es que se convirtió en el primer sospechoso: “Había 20 polis a cada lado de mí y empecé a preocuparme”.

Pero las acusaciones no se dirigieron a él, finalmente. Del robo se acusó a un exmilitar de 46 años llamado Edward Bletchley, que admitió actuar como intermediario y pedir un rescate al presidente de la FA, Joe Mears, por valor de 15.000 libras esterlinas. Bletchley pasó dos años en prisión, pero murió de enfisema poco después de salir de la cárcel.

El perro Pickles se convirtió en una celebridad y tras ganar Inglaterra el Mundial, recibió como premio comida para todo un año (su dueño un cheque de 6.000 libras) e incluso protagonizó una película.

Tuvo un destino bastante siniestro: apenas un año después de su hallazgo, y mientras perseguía a un gato, su correa se enganchó a un árbol caído y murió asfixiado.

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