Jueves , septiembre 19 2019

“¡Yo ya sabía! ¡Yo no relato más!”

En 1950 los brasileños habían hecho una buena campaña como locales y hasta el partido final contra Uruguay, la confianza en el seleccionado carioca era total.

Minutos antes de rodar la pelota, recibieron un reloj de oro para cada uno, cuyo dorso estaba grabado con la consigna: “Para los campeones del Mundo”.  A la salida del estadio había once limusinas listas para llevar a cada uno de los jugadores brasileños a sus hogares. Los principales diarios ya tenían sus primeras planas impresas, las carrozas de carnaval estaban preparadas para encabezar los festejos y ya se habían vendido mas de 500.000 camisetas con la inscripción: “Brasil Campeón 1950”. Hasta la Casa de la Moneda había acuñado monedas conmemorativas con los nombres de los jugadores brasileños.

Es más… la banda de músicos que estaba en el estadio tenía que tocar el himno del ganador al finalizar el partido, y ni siquiera tenían la partitura del himno uruguayo.

El Maracaná se quedó mudo cuando los charrúas anotaron el segundo tanto minutos antes de la tan recordada victoria.

Un relator brasileño, Ary Barroso, quien en ese momento estaba transmitiendo la final del mundo para todo su país, concluyó su relato inmediatamente después del segundo gol charrúa gritando: “¡Yo ya sabía! ¡Yo ya sabía! ¡No relato más!”.

En ese mismo momento decidió abandonar la cabina de transmisión e incluso su profesión, dedicándose completamente a lo que hasta ese momento era su segunda actividad: la música.

¿Y quién es Ary Barroso? Nada menos que el compositor de “Aquarela do Brasil“, uno de los clásicos de la música de ese país.

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