Sábado , marzo 23 2019

No los unió Gardel; los unió la colecta para pagar los daños

Gardel era más cercano a los caballos que a la pelota de fútbol, pero en más de una vez se reunió con jugadores de la selección argentina y de la uruguaya.

Cuando se disputó el primer Mundial de Fútbol, el de Uruguay en 1930, los charrúas salieron campeones venciendo a Argentina, y en ese momento surgió una gran rivalidad a nivel futbolístico entre ambas naciones.

Y como Carlitos quería calmar las aguas, decidió reunir a ambas delegaciones en París organizándoles un show con su orquesta.

Puede fallar, Carlitos…

Lamentablemente la idea no dio resultado, y en medio de la actuación del zorzal se armó una gresca gigantesca.

Tan gigantesca que el argentino Raimundo Orsi vio venir un sopapo del uruguayo Leandro Andrade, y tras esquivar la piña, manoteó el violín de uno de los músicos y se lo partió en la cabeza.

El problema es que no se trataba de un violín común y corriente: era un Stradivarius, tan particular que ya en ese momento quedaban muy pocos en el mundo.

Lo bueno es que la batalla campal unió a uruguayos y argentinos: terminaron organizando una colecta en común para indemnizar al dueño del instrumento.

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