Jueves , septiembre 19 2019

El primer gol… del primer mundial

¿Conocés la historia del autor del primer gol del primer mundial de fútbol?

El hombre en cuestión es Francés. Se llamaba Lucien Laurent, y con el paso de los años su nombre fue quedando en el olvido.

El galo anotó el primer gol de una cita mundialista el 13 de julio de 1930, obviamente en Uruguay, en ese certamen en que todavía muchos jugaban con boinas.

Laurent pertenecía a uno de los cuatro equipos europeos que decidieron embarcarse en un viaje de tres semanas hasta Uruguay para ser parte del proyecto del entonces presidente de la FIFA, Jules Rimet.

El futbol no era el sustento de su vida: Lucien había jugado durante nueve años a nivel semiprofesional con el Cercle Athlétique de Paris, pero mantenía una rutina laboral como cualquier otra persona y fue gracias al empleo que tenía en Peugeot que llegó al Sochaux, club con el que la empresa mantenía un fuerte vínculo.

El primer Mundial no tenía la importancia ni el sustento económico que tienen los mundiales actualmente, por lo que los jugadores debían continuar con sus labores y Lucien debió negociar su ausencia (aunque sin goce de sueldo) a cambio de ser parte de la primera convocatoria, una lista que tenía solo a los jugadores necesarios y viajó con un corto presupuesto asignado por la federación francesa.

Los cuatro representativos europeos: Yugoslavia, Rumania, Bélgica y Francia se desplazaron hacia tierras uruguayas en la misma embarcación, equipada para el extenuante traslado con una cubierta preparada para los entrenamientos, aunque claramente muy improvisados, y nada preparados como los actuales. En el buque compartían charlas, miraban películas en un cine, y disfrutaban de comediantes y una pileta para relajarse. El ambiente era tal que Lucien lo calificó como un “campamento de vacaciones”.

El Estadio Pocitos, casa de Peñarol en esos años, fue escenario emergente de los primeros dos partidos de aquel Mundial porque el Estadio Centenario, promesa de la candidatura, no estaba totalmente terminado. La víctima de la victoria de los franceses fue México: el Tricolor hizo historia por ser el primer equipo al que le hicieron un gaol, y fue exactamente a los 19 minutos del primer tiempo.

Para 1998, cuando Francia conquistó su título mundial, Lucien era el único sobreviviente de ese equipo, y en una entrevista lo recordaba así: “nuestro arquero sacó hacia el defensa central, quien habilitó a nuestro extremo derecho, Liberati, este recortó al defensa lateral y envió un centro cruzado que rematé al ángulo desde unos 11 metros de distancia”.

El tamaño de la hazaña merecía una fiesta en los segundos siguientes en la cancha y en la tribuna, eso supondría cualquier aficionado en la época actual, pero Lucien Laurent vivió otra cosa: “Todos estaban contentos, pero no dimos una vuelta alrededor del campo, nadie se había dado cuenta de la historia que hacíamos. Un apretón de manos y volvimos al juego”. Algún periódico francés hizo una mención del gol y del partido al día siguiente y nada más, pero nadie dimensionó el impacto histórico del encuentro de esa tarde.

Laurent Lucien

 

No obstante, la experiencia fue corta para Laurent y sus compañeros. Francia ganó solo el primer partido, pero luego perdió con Argentina y después con Chile; el mediocampista se lesionó en el encuentro contra la Albiceleste y fue suficiente motivo para no volver a ser alineado en la Copa del Mundo.

El hombre del primer gol acumuló diez participaciones con la selección, fue parte de la victoria 5 a 2 sobre Inglaterra al año siguiente y de nuevo una lesión fue impedimento para sumar al historial mundialista la experiencia de Italia en 1934. Marcó otro tanto en compromisos internacionales y no hubo más para Lucien, quien al ser entrevistado en 1998, reconoció un estilo de juego brusco, rápido y potente en la selección campeona liderada por Deschamps.

Laurent jugó para el Rennes durante tres años y en 1939, cuando era parte del Strasbourg Alsace, recibió el llamado de las fuerzas armadas. En plena Segunda Guerra Mundial fue apresado por militares alemanes, y en esa condición se mantuvo hasta 1943. Al salir, descubrió que su casa en Estrasburgo había sido robada, y entre las pérdidas estaba la camiseta utilizada en la única Copa del Mundo que pudo jugar. Se reintegró al juego con el Besançon FC y puso punto final a su carrera tres años más tarde.

En 2005, a los 97 años, dejaba este mundo; pero un tiempo antes hizo una mención a ese robo: “todos mis recuerdos siguen bien guardados en una esquina de mi vieja cabeza. Y eso… eso nadie puede robármelo”.

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