Miércoles , mayo 22 2019

Subdesarrollados 2, Europa 1

Cuando la F.I.F.A. designó a Chile como sede del torneo de 1962, las naciones europeas (y especialmente los soviéticos), dudaron seriamente de la capacidad económica y organizativa de los sudamericanos.

La infraestructura chilena era mala, no tenía una buena red de comunicaciones y los periodistas europeos se despachaban terriblemente contra la organización.

Y a los rusos les tocó bancarse las cargadas cuando el local los venció en cuartos.

Estadio Nacional de Santiago, Chile.

Es que el mundial tuvo bajo nivel futbolístico y altísimo nivel de violencia. Al cuarto día ya había 50 lesionados, entre los que se contaban tres fracturas de piernas, una de tabique nasal y una de cadera. Hasta se armó una batalla campal entre los jugadores de Yugoslavia y Uruguay.

El día que a Italia le tocó jugar con el local se conoció en la prensa chilena un reporte de un periodista italiano que se despachó contra las condiciones sociales del país trasandino, y para apaciguar las aguas los tanos entraron al campo arrojando flores a la hinchada, que respondió con una silbatina y un par de puteadas.

La bronca con los europeos venía de mal en peor, y cuando finalmente les tocó jugar con la Unión Soviética, que los había criticado fervientemente, el partido terminó 2 a 1 y los locales salieron a festejar por las calles de Santiago mostrando pancartas que rezaban “Subdesarrollados 2, Europa 1”.

Los soviéticos se tuvieron que tragar el orgullo.

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